martes, 29 de marzo de 2016

LA PRINCESA ARIADNA DESAPARECE SIN DEJAR RASTRO

Creta, 28 ABRIL; AÑO 1500 a.C

Hoy os traemos una trágica noticia: la desaparición de la famosa hija de nuestro rey Minos. No se sabe nada de ella desde la tarde de este pasado domingo, cuando se la vio por última vez, en el ágora camino del puerto.



Este pasado domingo, la princesa Ariadna, hija de nuestro rey Minos, fue vista por última vez con un extranjero a mediodía. No regresó a palacio por la noche como habitualmente y su padre, preocupado, salió en su busca. 

Horas después todo el mundo en el palacio se dio cuenta de que el Minotauro parecía no moverse en su laberinto, lo que levantó una gran sospecha. ¿Estará relacionada la desaparición de Ariadna con el silencio que reina en la morada subterránea de su hermanastro Minotauro? Es extraño que no se escuchen, como todas las noches, sus tripas rugir de hambre.  
Se enviará un destacamento de soldados a los que se les dará una paga extra por la valentía de entrar en este tétrico laberinto. 
Minos ha ofrecido una recompensa a quien aporte alguna información sobre el paradero de su hija. 
Les seguiremos informando sobre este asunto que ha conmocionado a todos los habitantes de la isla.





jueves, 17 de marzo de 2016

AFRODITA en vivo

         

       

     Hola a todos chicos de tercero. Soy Afrodita, diosa del amor. Tengo miles de años ya que, como sabréis, soy inmortal, Estoy segura de que ahora mismo estaréis pensando  qué divertido es disfrutar toda la vida de muchos días de fiesta, pero la verdad es que cada día es más largo y aunque tenéis razón en que es bueno no morir, estoy segura de que os cansaríais de estar interminables días en este mundo.
          Me gustaría hablaros sobre cómo nací. Mi madre dice que soy hija de ella y de Zeus, pero muchos otros seres malintencionados de este mundo, queriendo hacer daño a gente que ni siquiera le han hablado ni han tenido una conversación con ella en la vida, cuentan que yo, Afrodita, hija de Dione, realmente nací de los genitales de Urano después de que Crono los cortara. Por ello, se comenta que nací cerca del mar, mejor dicho, dentro de él, de la espuma marina,  lo cual me parece muy raro. Por eso, yo siempre creí a mi madre, cómo iba a sobrevivir una niña pequeña en el mar rodeada de tiburones y otros animales marinos que solo ansiarían devorar mi carne.  Bueno, realmente, no quiero seguir hablando de esto, ya que es un tema que no me gusta mucho. Cada vez que lo pienso me quedo triste pensando cuál será la verdad, ya que, aunque crea a mi  madre,  no puedo estar segura al cien por cien. Quizá mi carácter antojadizo se deba a mi naturaleza marina porque el mar es también cambiante.
      Bien me gustaría que supierais mis gustos ya que vosotros pensáis que somos superhéroes, pero los dioses, al fin y al cabo, somos seres que compartimos mundo con los humanos, si bien tenemos alguna habilidad más desarrollada, pero igualmente tenemos gustos y aficiones y no siempre estamos ahí sin hacer nada, intentando demostrar quién es el mejor dios sirviéndonos de nuestra belleza o fuerza. A mí, por ejemplo, me encanta la música: mi sueño era ser flautista, pero no tuve tiempo para ello, ya que tenia que cumplir con mi tarea: ir emparejando dioses con diosas, dioses con mortales, y mortales entre sí,  durante muchas horas al día, así que en el tiempo libre del que disponía, no tenía ganas de estar tocando la flauta. Sólo tenia ganas de tumbarme en el suelo y tomar néctar y ambrosía para recobrar las fuerzas para el día siguiente. Quiero que sepáis que esto de ir emparejando dioses es algo que hago con todo el cariño del mundo y algo de lo que no me canso, ni me cansaré nunca, porque es muy entretenido ver cómo puedes llegar a unir millones de parejas que están juntos y felices toda su vida. Es algo que realmente te llena y de lo que me siento satisfecha.






EL RETRATO


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           Hace más de 500 años, un joven llamado Horus exploraba las antiguas tumbas de El-Fayum, en busca de oro o todo aquello de valor para venderlo al mejor postor. Era la única manera de poder sacar de la pobreza a su familia.

         Bajo el ardiente sol del desierto de El-Fayum, Horus, se preparaba para profanar otra tumba. Ya en el interior, prendió una antorcha y comenzó a buscar objetos valiosos. Con la bolsa llena de todo aquello que encontró, invadido por la duda y la intriga, se acercó a una momia para observar su rostro.

       Comenzó a quitar las vendas y encontró el rostro de una chica joven pintado sobre una tablilla de madera. Hipnotizado por sus ojos, Horus se quedó mirándola fijamente como si su alma siguiera en su cuerpo. Rápidamente Horus recordó que tenia que volver antes del anochecer. Aquella noche fue confusa para el joven. No dejaba de pensar en aquel rostro único y en su mirada, esos ojos negros. 

         Horus se había enamorado de una momia.

       Dominado por la frustración y por una confusión que iba transformándose en obsesión, Horus no pudo evitar el impulso que le llevaba a ir de nuevo a esa tumba. En cuestión de minutos Horus llegó a la tumba en busca de la momia, volvió a quitar los vendajes como había hecho anteriormente y se llevó una gran sorpresa al ver que la tabla de madera pintada ya no estaba. Rebuscó por todas las tumbas, pero no encontró nada. Horus estaba desolado, empezaba a pensar que todo había sido fruto de su imaginación. Regresó temprano a su casa recordando que tenía que ir al mercado para vender lo robado.

       Comenzó a colocar todo en su puesto en el mercado,  cuando una mano tocó su hombro, Sintió que un escalofrío recorría su cuerpo. 

-Disculpa, ¿cuánto vale esta escultura? Me resulta familiar- Horus observó a una muchacha.  Anonadado, recordó la mirada de aquel retrato en la tumba, los mismos ojos, los mismos rasgos. 

      Era imposible que el rostro de esa muchacha fuera igual al de la momia que Horus había encontrado. Tal vez fuera una alucinación y creyó ver lo que realmente no había. O la diosa Astarté-Afrodita había cumplido su deseo más ardiente: que esa imagen se encarnara en una mujer que él pudiera amar. Lo único que sabía Horus es que no iba a perder aquella oportunidad.


        Decidió seguir sus pasos para saber dónde vivía, quién era esa muchacha misteriosa, que se parecía tanto a la de aquel retrato. Pasó por muchas calles desconocidas para Horus y muchas callejas donde se veía el lado más tenebrosos de la ciudad, y tras horas de camino, aquella muchacha se dirigió a las tumbas. Horus presentía dónde iba y no dudó en seguirla cuando ella se adentró en la tumba.


- Mamá, sigue contando ¿Qué le pasó a Horus? -   preguntó  inquieta la pequeña Iris.

- Lo único que se supo es que  Horus  no volvió a salir de aquella tumba; en realidad, ninguno de los dos. Espero que después de este relato  aprendas la lección y no vuelvas a entrar a una tumba,  Iris.-
  












UN RETRATO DE EL-FAYUM EN VIVO


Yo soy aquel que observa, veo cómo algunos me miran detenidamente, cómo otros pasan apenas sin fijarse. Veo cómo algún otro me analiza detalladamente y me entusiasmo aunque toda esa ilusión se desvanece, cuando sé que es para venderme en el mercado negro. Me gusta cuando algún joven curioso me mira maravillado y se fija extasiado en cada rasgo de mi cara, en el color de mis ojos e incluso intenta ir más allá de la profundidad de mi mirada, como si quisiera atrapar mi alma. Porque siempre hay una historia más allá o casi siempre, y yo podría contaros tantas cosas....

Mi historia comienza hace miles de años, va acompañada de tragedia y dolor pero, a la vez, de dedicación, de ilusión y amor por crearme. A lo mejor suena trágico, pero para que yo existiera alguien debía morir, a partir de ahí, de la muerte y el dolor, surgía yo, creado siempre por unas manos grandes y descuidadas llenas de pintura.

Nada más ser creado debía asumir un papel muy importante, aquel de conservar el rostro y alma del fallecido, de mantenerle de algún modo  vivo y de que su muerte  no causara tanta dolor. Me daba rabia no poder tener nunca forma original, tenía que tener siempre parecido al fallecido. ¡Vaya existencia más morbosa! -dirían algunos.
Yo sentía mucha tristeza casi siempre, al fin y al cabo, ser originado a partir del dolor y la muerte es difícil. A veces tenía que adoptar el rostro de algún niño al que no le habían permitido jugar todo lo que él hubiera querido y la vida le había le había sido arrebatada tan pronto, y yo lo sabía porque su alma entre lamentos y susurros me lo contaba.

 Mi nacimiento se produce debajo de un muerto cubierto con una venda, encima de una tablilla de madera envuelta posteriormente en otra venda.










EL DORIFORO EN PRIMERA PERSONA






       
         Hola, me conocen como el Doríforo y me gustaría contaros todo sobre mí. Para empezar, os voy a decir que mi nombre en griego es δορυφόρος, que quiere decir  "portador de lanza". Me esculpió Policleto, un gran escultor griego.  Mi escultor me realizo para ser visto de frente. 
La mejor copia del original conservada se encuentra en el Museo Arqueólogico de Nápoles. Gracias a la perfección de mi representación,  estoy en muchos museos, de lo cual estoy muy orgulloso, ya que he visto a muchos visitantes  quedarse de "piedra" al contemplarme. 
Como veis mi brazo esta alzado para llevar la gran lanza. Soy muy musculoso porque soy un gran atleta. Y voy desnudo porque así teníamos que competir en la palestra de los juegos. 
         Mi sueño sería dejar de ser estatua y poder inaugurar los próximos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y participar en varias pruebas. Siempre he sido muy rápido y muy vigoroso, por lo que creo que tengo un cuerpo preparado para realizar varias pruebas. Supongo que la competición que mejor se me daría sería la del lanzamiento de jabalina.  Tendría muchas posibilidades de ganar y sería el favorito en todas las apuestas. 
         Pero dejando el tema aparte del lanzamiento de jabalina, a mí lo que realmente algún día me gustaría sería ser campeón olímpico de natación, pero reconozco que todo esto es simplemente palabrería, nada más que sueños que no se cumplirán.
Pero también pensad, amigos de los museos, qué sería de nosotras, las estatuas, si no tuviéramos sueños, si no tuviéramos ninguna razón para estar veinticuatro horas al día ahí, en un museo,  sin hacer nada.  Lo único que nos da ganas de seguir expuestos ante todas las personas de este mundo,  es tener un sueño, un sueño imposible que a muchos nos gustaría realizar: encontrar nuestro Pigmalión que nos devuelva a la vida de los seres de carne y hueso.


         Bueno, amigos, me tengo que despedir. No tengo para más. Me ha encantado contaros todo sobre mí y espero que os haya servido mi presentación para que os intereséis más por las esculturas de todos los museos y las miréis con otros ojos.         




                      

EL FAUNO DURMIENTE SE PRESENTA



Hola, dejad que me presente, soy el Fauno Durmiente, esculpido en mármol. Soy una copia y  ahora me podéis visitar en el Museo de Reproducciones Artísticas de Valladolid, en España.


En la mitología griega me llaman sátiro y estoy en un profundo sueño producido por la embriaguez, porque, como bien sabéis, represento el éxtasis y la lujuria.

Cuando me encontraron después de muchos años, aparecí sin las piernas y sin el brazo izquierdo y el escultor que se encargó de mí, llamado Bernini, me los puso de otra manera.

Lo más posible es que me hayan creado para ser ofrendado en el templo dedicado a Dioniso, el dios del vino, ya que en la antigüedad, mis iguales se esculpían para estar en las casas, simbolizando la fertilidad, un don muy apreciado.

Al estar expuesto, veo la reacción de la gente al pasar a mi lado. Algunos me miran con cara de asombro, porque no se puede decir que haya muchas otras esculturas como yo, y con mi misma posición; por el contrario,  otros me miran con curiosidad y quieren conocer la historia de mi vida. También hay gente que se horroriza y apenas se paran a mirarme, en ese momento me  hacen sentir poco valorado.

Estar en esa posición no es que me resulte muy cómodo, pero, al no poder moverme, no me queda otra opción: estaré así por la eternidad. Además, me encantaría poder volver a mi ciudad para ver cómo han cambiado las cosas, ya que con el paso del tiempo he ido viendo infinidades de formas de vestir, peinados y millones de personas y ninguna igual y me encantaría conocer mundo, pero soy réplica de un museo y mi esencia es la inmovilidad.

Pero, ya estoy cansado de estar todo el día encerrado en un museo: me gustaría sentir lo que es la vida fuera de él, saber lo que es llevar una existencia como las personas que vienen a verme, lo que es poder moverse con libertad, tener un trabajo, una familia... e incluso volver a sufrir un resacón después de salir de fiesta con los amigos.